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Del autobús a la autocaravana y de cómo la campaña transfóbica se vuelve en contra de Hazte Oir2017
05
Mar

Del autobús a la autocaravana y de cómo la campaña transfóbica se vuelve en contra de Hazte Oir

Chrysallis denuncia por segunda vez a Hazte Oir, ahora por su autocaravana, que sigue difundiendo la transfobia por las calles de Madrid a pesar de que, en realidad, la campaña iniciada por el «autobús del odio» se haya vuelto claramente en su contra.

Por Luis M. Álvarez


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Es posible que, inicialmente, Hazte Oir se frotara las manos ante la repercusión que estaba teniendo su acción de fletar un autobús para anunciar su libro panfleto propagandístico, ¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio?, con el lema «Las niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen». Pero quizás, lo que no tuvieron en cuenta, es que no sólo la mayoría de la sociedad podría volverse en su contra, incluyendo los sectores más conservadores y religiosos, sino que de esta manera han conseguido colocar en la primera plana de los medios de comunicación la campaña de sensibilización con los menores transexuales de Chrysallis, quienes han denunciado ya su autocaravana.

Haciéndose notar

Orquestada por Ignacio Arsuaga Rato, el lunes pasado, 27 de febrero, el grupo radical conservador y ultracatólico, Hazte Oir, lanza su campaña transfóbica contra las personas transexuales menores de edad. Una respuesta a la campaña de sensibilización que Chrysallis había puesto en marcha en algunas ciudades españolas, alrededor del País Vasco, principalmente. Las reacciones no se hacían esperar. Asociaciones como Arcópoli y la plataforma por los derechos trans mostraban su indignación, como también hacían la mayoría de los grupos políticos, pasando algunos a la acción inmediatamente.



Pero Madrid se moviliza en su contra: el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Manuela Carmena, denunciaba al autobús a la Policía Municipal por incumplir las normativas municipales sobre la publicidad en los vehículos, la Comunidad de Madrid, gobernada por Cristina Cifuentes, denunciaba el asunto a la Fiscalía para que se tomasen las debidas medidas al respecto, como también lo hacía el PSOE. Mientras tanto, en Barcelona, el Ayuntamiento de la ciudad condal anunciaba su intención de tomar medidas similares si el bautizado como el «autobús del odio» persistía en su intención de desplazarse hasta Barcelona, tal y como tenía previsto, de la misma manera que la Generalitat de Catalunya también ponía el asunto en manos de la Fiscalía de delitos de odio, de la misma manera que las autoridades de otras ciudades del recorrido previsto avisaban de que el autobús no sería bien recibido. La propia asociación vasca, Chrysallis, denunciaba la campaña de Hazte Oir el mismo martes, 28 de febrero.

Los medios de comunicación, tímidos al principio, salvo La Sexta, comienzan a hacerse eco de una noticia que se extendía también por medios internacionales, llegando posteriormente Chlesea Clinton a publicar un tuit pidiendo que no llevaran esos autobuses a las calles de los Estados Unidos. Mientras tanto, en Internet, se desarrollaba una guerra abierta para movilizar adeptos en uno y otro bando. Mientras las redes sociales se llenan de memes contra el autobús de Hazte Oir, integrantes y simpatizantes del colectivo denuncian su página de Facebook y se inician sendas campañas a favor y en contra de Hazte Oir. Y lo nunca visto, la Conferencia Episcopal Española y el PP se ponían del lado del colectivo LGBT y en contra de las premisas lideradas por el sobrino de Rodrigo Rato.



Finalmente y a pesar de que Arsuaga Rato se quejaba del prejuicio que la «inquisición gay» publicando una imagen trucada de su autobús ardiendo y de que le estaban tratando como los nazis a los judíos, el jugado de instrucción nº 42 de Madrid acuerda como medida cautelar, el 1 de marzo, la prohibición de que circule por las calles el maldito autobús, que pasaría a descansar en un aparcamiento municipal de Coslada. Los medios de comunicación comienzan a contar con toda naturalidad, con testimonios de personas transexuales, en muchos casos menores de edad, que cuentan sus experiencias personales con la identidad de género y su lucha para ser aceptadas en un entorno que desconoce la naturaleza de su proceso. La primera batalla estaba ganada.



Haciendo reir

Dos frentes se preparan inmediatamente para el segundo combate de Hazte Oir contra la sensibilidad de la sociedad española. De autobús pasan a autocaravana, a la que, sospechosamente, incorporan unos signos de interrogación a su lema, convirtiendo una afirmación en pregunta y eliminando lo de «Que no te engañen», lo que indica la falta de seguridad de Arsuaga Rato y sus acólitos, además de que evidencia que lo suyo es más un troleo que otra cosa. La tildo de sospechosa porque no es nada creíble que no hayan sido capaces ni de integrar los signos de interrogación en los vinilos originales, ni que no hubieran podido conseguir el mismo tono de naranja para sus pegatinas. En directo el viernes, 3 de marzo, a través del programa Al rojo vivo, se pudo ver cómo la infame autocaravana salía de un aparcamiento ubicado en el kilómetro 27,5 de la A-1, llegando sobre las 13 horas a la Plaza de Cibeles, deteniéndose en un lugar para el que no tenía permiso, facilitando así la labor de la policía municipal, que le multaba tanto por la detención ilegal, en la onda de Esperanza Aguirre, como, nuevamente, por la publicidad no autorizada de la que hacía gala, aunque le dejaba continuar la marcha.


El autobús de la dignidad de El intermedio - Foto: Uso permitido


Para jolgorio de los mortales de cualquier identidad de género, en ese mismo momento llegaba también al mismo lugar el «autobús del respeto», fletado por el programa El Intermedio, en el que al lado de la imagen del Gran Wyoming y unos dibujos en los que se explica lo que es una vulva y lo que es un pene, se puede leer con claridad «La identidad de género no se elige. Que no la elijan otros por ti», que también es interceptado por la policía municipal, pero al que permiten continuar su camino, dado que tiene toda la documentación en regla, así como los permisos pertinentes para hacer publicidad. Ya de paso, la Plaza de Cibeles se llena de banderas trans, como también se ilumina de los mismos colores el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, así como la plaza de Pedro Zerolo al día siguiente, 4 de marzo, en una concentración contra la transfobia. Tras participar en varios programas de televisión denunciando la transfobia de Hazte Oir, Carla Antonelli participa en La sexta noche exigiendo respeto y no tolerancia por toda la violencia que sufren a diario las personas transexuales, de la misma manera que Nacho Vidal había realizado sus propios reivindicaciones la noche anterior en Sálvame Deluxe (con una audiencia de casi 2 millones de espectadores). También el viernes, en la final de Tu cara me suena (con una audiencia de unos 4 millones de espectadores) Yolanda Ramos donaba 15.000 euros a la asociación Chrysallis haciendo mención al autobús de Hazte Oir.

Haciéndoselo mirar

«Del autobús pasan a la autocaravana, pero el mensaje es exactamente el mismo: negar la identidad sexual de [email protected] menores trans», declara Chrysallis en un comunicado el sábado, 4 de marzo, en el que informan de que han vuelto a denunciar a Hazte Oir ante los Juzgados de Instrucción de Madrid. Según la Asociación de Familias de Menores Transexuales, el mensaje inicialmente divulgado por Hazte Oir «constituye presuntamente un delito de incitación a la discriminación por razón de identidad sexual, y un delito de lesión a la dignidad de las personas por razón de identidad sexual».



Aparte de que interpretan «que esta segunda campaña de la autocaravana es continuación de la anterior, y que presuntamente supone incitar a la discriminación por razón de identidad sexual, y una lesión a la dignidad de las personas por razón de identidad sexual (…). Negar el derecho de los niños y niñas transexuales a que se les reconozca como niños o niñas aunque tengan respectivamente vulva o pene, además de incitar a discriminarles frente a los niños y niñas cuya identidad sexual sí coincide con el sexo asignado al nacer (...), supone en sí mismo lesionar la dignidad del grupo de los niños y niñas transexuales mediante una acción que les humilla públicamente, les desprecia y les genera descrédito ante su entorno, por pertenecer al grupo de personas en las que no coincide su identidad sexual con el sexo asignado al nacer en función de sus genitales». Una denuncia de lo más pertinente, sobre todo si tenemos en cuenta que la acción de Hazte Oir va directamente dirigida contra Chrysallis, donde tienen constancia de «varios incidentes sufridos por nuestros niños y niñas, producidos 'casualmente' tras la campaña de Hazte Oir, incluyendo la bajada pública de pantalones a un niño trans por varios compañeros de su centro escolar».



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