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Presentan una demanda federal por racismo y homofobia contra las autoridades de Hitchcock2017
08
Ago

Presentan una demanda federal por racismo y homofobia contra las autoridades de Hitchcock

Un funcionario de la pequeña localidad de Oklahoma, presenta una demanda federal contra las autoridades de la localidad de Hitchcock por racismo y homofobia tras reiterados episodios de abusos verbales y vandalismo contra su familia, su marido y su hijo afroamericano, así como de provocar el incendio que ha devastado su vivienda.

Por Luis M. Álvarez


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Un funcionario de la localidad de Hitchcock, en Oklahoma, presenta una demanda federal contra nueve acusados de Blaine County, Oklahoma, incluyendo al alcalde de Hitchcock, Rick Edsall, el sheriff del Condado de Blaine, Tony Almaguer, y el oficial del Condado de Blaine, David Robertson, alegando que su familia ha sido objeto de racismo y homofobia tras reiterados episodios de abusos verbales y vandalismo, así como de provocar el incendio de su vivienda con el objetivo de disuadirles para que abandonaran la localidad.

Randy Gamel-Medler, de 59 años de edad, compra una casa en Hitchcock en 2014, un pueblo rural de poco más de 100 habitantes, donde se muda desde Fort Worth, Texas. Tras entablar amistad con algunos de sus nuevos vecinos, se involucra en la vida política, y pasa a convertirse en empleado del ayuntamiento. El año pasado se muda a su viviendo quien también es su marido, junto el hijo de ambos, un afroamericano de siete años de edad, siendo sus padres ambos caucásicos. «Creo que una vez que me convertí en funcionario, y descubrieron que tenían un funcionario gay con un niño negro corriendo por la ciudad, simplemente los volvió locos y no fueron capaces de asumirlo», declara Gamel-Medler, quien sostiene que se también convierte en el blanco del odio de algunos al declarar abiertamente su postura política.


Randy Gamel-Medler y su familia - Freedom Facebook - Foto: Uso permitido


La primera amenaza llega en septiembre del año pasado, cuando, tras enterarse de que su hijo es afroamericano, un fideicomisario local, Meradith Norris, le pregunta: «¿Qué va a pasar cuando tu casa se incendie y no te enviemos a los bomberos?». A principios de mayo de este mismo año, tiene lugar un segundo incidente, cuando se encuentra organizando la limpieza de la carretera, según las funciones de su puesto laboral, cuando una mujer, Jonita Pauls Jacks, le llama «jodido marica» mientras intenta abrir su vehículo. Al descubrir que está cerrado con llave, comienza a gritarle: «voy a atrapar a tu pequeño chico, arrancarle su negra cabeza, y llenarle de mierda su garganta».

En ambas ocasiones trata de denunciar los hechos, pero el departamento del sheriff se niega a tomarle declaración amparándose en la libertad de expresión para justificar que el incidente del coche no constituye un delito criminal. También afirma que en otras ocasiones le tiraron grava en su casa y le pusieron un cartel fuera de la oficina de correos el que le señalaban como un «puto marica». El 28 de mayo, el hogar familiar de Gamel-Medler era pasto de las llamas, lo que sucedía después de que escucharan cómo alguien rompía los cristales del garaje. A pesar de que el departamento de bomberos se encuentra a una manzana de su domicilio, los efectivos sólo se presentan cuando ya no se puede hacer nada por salvar su casa. Asegura que varios vecinos, incluyendo el jefe de policía, se sentaron en sillas de jardín a contemplar cómo las llamas consumían su domicilio.


La casa incendiada de Randy Gamel-Medler y su fmailia - Foto: Uso permitido


«Cuando nuestra familia se trasladó a la ciudad de Hitchcock en la zonas rural de Oklahoma pensábamos que estábamos comprando nuestra última casa, queríamos conocer a nuestros vecinos por su nombre de pila y envejecer juntos, pero pronto nos encontramos con el odio, la suspicacia y la discriminación (…). Estábamos aterrorizados, amenazaron de muerte a nuestro hijo afroamericano de siete años de edad. Los funcionarios de la ciudad conspiraron para echarnos de la oficina, así como la policía local ha ignorado nuestras peticiones de ayuda. Ahora nos quedamos con que los últimos 27 años de nuestra vida han sido, literalmente, borrados. ¿Qué hacemos ahora?», reclama Gamel-Medler.

David Robertson, oficial de la oficina del sheriff del condado, y uno de los acusados en la demanda federal, sostiene que el verdadero «abusador» de esta historia es el propio Gamel-Medler, quien acusaba constantemente de irregularidades a funcionarios de la localidad, llegando a insinuar que habría sido él mismo quien abría comenzado el fuego. «No nos tomamos demasiado bien que nos llamen racistas y homófobicos, porque no lo somos», asegura Robertson. Sin embargo, no se ha producido ninguna detención relacionada con el incendio.



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